domingo, 30 de octubre de 2011

EN los mejores cines

Perdidos en el medio de la nada. O en las afueras de Riga, que viene a ser lo mismo. Se suponía que íbamos a una fiesta rock & roll, que organizaba la universidad con motivo de su 19 cumpleaños, que otra cosa no, pero eventos lúdico-festivos en RISEBA que no falten. Nos dijeron que era en un edificio diferente al de todos los días. En el otro lado del río. En un barrio donde no quieras preguntar algo a alguien porque es que tampoco te vas a encontrar con nadie. Pues efectivamente, (Federico) seguimos las indicaciones de un amigo mío vestido para la ocasión, (no quiero dar las señas porque pretendo hacer de este un blog serio y porque NO QUIERO ECHAR LAS CULPAS A NADIE tampoco) y está claro que en una noche, con un frío indigno para Octubre, con niebla, propia de Halloween, hicimos lo que en estos casos se suele hacer. Que es bajarse en una parada del autobús que no es. En la que sólo había una gasolinera. Y a ver quién es el listo que va a preguntar algo. Y es en estos momentos en los que siempre alguien despunta del grupo por su creatividad con expresiones como: “Esta es la típica película en la que vas a preguntar algo y acabas muriendo”. C.P

Es normal, que como somos muy dados a la imaginación, y vestidos como íbamos de rock and roll, empezáramos a desvariar a lo peliculero, pero vaya que ¿qué nos iba a pasar? !Pues nada! Al final, menos mal, encontramos algo así como una garita con un guardia dentro. Y a los dos minutos nos fuimos por donde habíamos llegado. Porque el hombre, muy letón y muy entrañable él, (que es raro encontrar gente amable y más de noche) sólo sabía decir “ adress, adress, number, number” y aquí la que quedó de paleta fui yo por supuesto, que no me acordaba de la dirección del sitio.

Total que nos pusimos a andar, y es en este punto donde hago justicia a lo que dije en mi primera entrada de que en Letonia hay bellísimas personas. Porque fue gracias a una chica de mi clase a la que llamé, y que como la mejor versión de Olivia Newton Jhon que podía ser, salió en nuestra búsqueda, y nos rescató para siempre.

¡Y vaya sitio! Vaya sitio. Qué bien montado se lo tenían. Letonia es impredecible. Entramos en una especie de nave pensando, verás tú que cutrez tienen aquí organizada. Pues no amigo no…Viva mi ignorancia. Qué buena música en vivo. Y la gente, sobre todo las chicas, motivadísimas, vestidas de los años 50, como recién sacadas de una peli americana. Habíamos ido a parar sin darnos cuenta, ¡¡¡a un baile de primavera americano!! (o de Otoño) Tomaaaaaa. Solo faltaba el ponche rojo ese famoso. Que la verdad, pagando lo que pagan los estudiantes al año, ya podían haber puesto algo gratis para comer ¿no?

“Because we are simply number one”. El lema de la Universidad. Tres veces lo dijo la rectora. Que estaba ahí también, claro. Son majos, pero son UN POQUITO vanidosos ¿eh? Las palabritas de cortesía las dijo en letón, pero esta frase ya bien te la repiten en inglés, que queda así como muy moderno. “Simply number one”. Así que tras una expresión así, que entiendo, no me queda otra cosa que aplaudir (en otro momento hablaré de cómo se aplaude aquí, o de cómo aplauden en general los otros países, que para nosotros puede parecer una tontería, pero tiene su miga ).

Pero esto no es lo mejor. No que va. Que al final, después de dar los premios al mejor anuncio, (un proyecto que han tenido que hacer los estudiantes de primero) se pusieron a jugar a un juego. Y qué juego. Se hace un grupo. Te colocas en fila. Tipo relevos. El primero va corriendo y abre una botella de champán (cuidao los de RISEBA, que no juegan con agua), llena un vaso. El siguiente va. Se lo bebe. Vuelve. Llega el otro. Se come un pepinillo. Sí sí, un pepinillo de los de bote, como está mandado. Aparece el siguiente tipo. Llena el vaso otra vez con champán. Vuelve. El otro va, se lo bebe. El siguiente a por todas con los pepinillos y así. Y el resto ya lo sabéis. El primero que acabe con las dos cosas, bebida y aperitivo, gana.

A tope con la diversión en Riga (que no con el peligro, Paula ;) Y lo más gracioso es que la mitad de los alumnos llevaba una encima que no podían con ella. Porque habían hecho botellón a lo Letonia. Y para ellos lo único prohibitivo es la multa que te puede caer. Pero para mí hay otra segunda razón de peso. El frío. Que es inlcuso más prohibitivo. Lo juro.

Pero bueno, tengo que decir, que estuvo bien. Fue graciosa la tarde. Que luego dice mi madre que no hago otra cosa que ir a fiestas de la universidad. Y yo qué le voy a hacer. Tendré que asistir a las actividades extraescolares también, que además, a ir vestido de rock & roll, o de lo que sea, no se le puede decir que no. Pero lo mejor de todo fue comprobar que los letones si quieren pueden ser buena gente con los erasmus. Lo que pasa es que son tímidos. Y os parecerá una tontería, pero excusas como esta unen al personal y estoy segura de que el próximo día en clase cuando me vean aparecer me van a saludar con otra cara. O simplemente a saludar, que ya es un comienzo...

2 comentarios:

  1. jajajajaja que gran juego!! Pepinillos y champán, la Preysler como se entere va a pasar de los Ferrero Rocher, y yo también!! Ay, si fueran del Mercadona ya sería perfecto jaja

    Que poquito os habéis perdido vosotros en bus, desde luego...claro que nunca hay nadie a quien preguntar...

    Y bueno, qué, los letones te han mirado mejor hoy?

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  2. jajaja, hay que darles una oportunidad. Son gente "shy..."

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